¿Qué es la vulvodinia?
Se llama vulvodinia al dolor en la vulva que dura al menos tres meses y que no se explica por una causa identificable, como una infección, una enfermedad de la piel o una lesión. Se calcula que alrededor de un 8 % de las mujeres la sufren en algún momento de su vida, a cualquier edad.
Según dónde y cuándo duele, se distinguen varios tipos:
- Localizada: el dolor se concentra en una zona, casi siempre el vestíbulo (la entrada de la vagina). Es la forma más frecuente y se conoce como vestibulodinia.
- Generalizada: afecta a toda la vulva o a varias zonas.
- Provocada: aparece con el roce o la presión (relaciones, tampones, ropa ajustada, bicicleta). Espontánea: aparece sin que nada la desencadene. También puede ser mixta.
Síntomas
- Ardor, escozor, quemazón o sensación de «piel en carne viva».
- Pinchazos o dolor punzante.
- Dolor al introducir un tampón, en la exploración ginecológica o en las relaciones sexuales.
- Molestias al estar sentada mucho tiempo, al montar en bicicleta o con ropa ajustada.
A simple vista la vulva suele tener un aspecto normal, y esa es una de las razones por las que el diagnóstico se retrasa. Si lo que predomina es el dolor en las relaciones o la imposibilidad de la penetración, conviene valorar también si existe vaginismo, que con frecuencia se asocia.
¿Por qué aparece?
No hay una única causa. Hoy se entiende como un problema en el que intervienen varios factores, que pueden combinarse de forma distinta en cada mujer:
- Una mayor sensibilidad de las terminaciones nerviosas de la zona, que responden con dolor a estímulos que no deberían doler.
- Tensión excesiva de la musculatura del suelo pélvico.
- Antecedentes de infecciones vulvovaginales de repetición o de inflamación mantenida.
- Factores hormonales.
- El propio dolor mantenido, que genera ansiedad, miedo al contacto y más tensión muscular, y cierra un círculo que lo perpetúa.
Es importante decirlo con claridad: que intervengan factores emocionales no significa que el dolor sea «psicológico» ni que esté en tu cabeza.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es clínico y de exclusión: primero hay que descartar otras causas de dolor vulvar que tienen un tratamiento específico. Para ello se realiza:
- Una historia clínica detallada: cuándo empezó el dolor, cómo es, qué lo provoca y qué tratamientos has probado.
- Una exploración cuidadosa de la vulva, para descartar enfermedades de la piel como el liquen escleroso, signos de atrofia o lesiones.
- La prueba del hisopo: con un bastoncillo de algodón se toca suavemente cada zona para localizar los puntos dolorosos.
- Cultivos, si hay sospecha de infección, y una valoración del tono del suelo pélvico.
Tratamiento de la vulvodinia
No existe un tratamiento único que funcione en todas las pacientes. Lo que mejores resultados da es un abordaje combinado y escalonado, que se ajusta según la respuesta:
1. Cuidados de la vulva
Lavar solo con agua o con un gel suave sin perfume, usar ropa interior de algodón, evitar salvaslips, toallitas y prendas muy ajustadas, y utilizar lubricante en las relaciones.
2. Fisioterapia de suelo pélvico
Cuando hay un exceso de tensión muscular, el trabajo con una fisioterapeuta especializada para relajar y reeducar la musculatura es una de las piezas más útiles del tratamiento.
3. Tratamientos tópicos y fármacos
Pueden utilizarse anestésicos locales como la lidocaína antes del contacto y, en algunos casos, medicamentos que modulan la transmisión del dolor, por vía oral o tópica. La respuesta es variable y requieren prescripción y seguimiento médico.
4. Abordaje psicológico y sexológico
La terapia cognitivo-conductual y la terapia sexual han demostrado reducir el dolor y mejorar la vida sexual. No sustituyen al tratamiento médico: lo complementan.
5. Otras opciones en casos seleccionados
Cuando existe un componente muscular importante que no cede, puede valorarse la neuromodulación con toxina botulínica, aunque la evidencia científica todavía es limitada. En vestibulodinias localizadas que no responden a nada de lo anterior, la cirugía (vestibulectomía) es una opción que se reserva para casos concretos.
La mejoría suele ser gradual: lo habitual es que pasen semanas o meses hasta notar un cambio claro, y por eso el seguimiento es parte del tratamiento.
Tratamiento de la vulvodinia en Alicante
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