Perimenopausia y menopausia: qué es cada cosa
La menopausia es la última regla, y se confirma cuando han pasado doce meses seguidos sin menstruación. En España ocurre, de media, en torno a los 51 años. La perimenopausia es la transición que la precede (más sobre la perimenopausia): puede durar entre cuatro y diez años, las reglas se vuelven irregulares y es justo cuando suelen empezar los síntomas, a menudo antes de lo que se espera, hacia los 40-47 años.
Cuando la menopausia llega antes de los 45 años se considera precoz, y antes de los 40 se habla de insuficiencia ovárica prematura. En estos casos conviene consultar cuanto antes, porque la terapia hormonal no solo alivia los síntomas: también protege el hueso y la salud cardiovascular hasta la edad natural de la menopausia.
Síntomas de la perimenopausia y la menopausia
No todas las mujeres tienen los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Los más frecuentes son:
- Sofocos y sudores nocturnos, que la mayoría de las mujeres sufre y que de media duran varios años.
- Alteraciones del sueño: dificultad para dormirse, despertares, cansancio durante el día.
- Cambios de ánimo: irritabilidad, ansiedad, tristeza o dificultad para concentrarse («niebla mental»).
- Cambios en el ciclo durante la perimenopausia: reglas irregulares, más abundantes o más espaciadas.
- Disminución del deseo sexual, a menudo ligada a la sequedad y al dolor en las relaciones.
- Sequedad vaginal, escozor, dolor en las relaciones y molestias urinarias: es el llamado síndrome genitourinario de la menopausia, que no mejora solo con el tiempo.
- Dolores articulares, cambios en la piel y el cabello y tendencia a acumular grasa abdominal.
Si reconoces varios de estos síntomas aunque sigas teniendo la regla, puedes estar en la perimenopausia: no hace falta esperar a que desaparezca la regla para consultar. Tienes más detalle sobre los sofocos y el insomnio en artículos propios.
¿Hacen falta análisis para saber si estoy en la menopausia?
En mujeres de más de 45 años con síntomas típicos y reglas irregulares, el diagnóstico es clínico: no suelen ser necesarios análisis hormonales, porque los niveles fluctúan mucho de un día a otro durante la perimenopausia y pueden confundir. Sí se solicitan en mujeres más jóvenes, cuando hay dudas o para descartar otras causas de los síntomas, como las alteraciones del tiroides o la anemia.
En la consulta también se revisan los factores de riesgo de hueso y corazón: antecedentes familiares, tensión arterial, colesterol, glucosa, peso y hábitos, para planificar la prevención de los próximos años.
Terapia hormonal de la menopausia
La terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos, mejora el sueño y la sequedad vaginal en muchas mujeres y protege el hueso frente a la osteoporosis. Consiste en estrógenos, que pueden darse en parche, gel, espray o comprimido, acompañados de progesterona o un progestágeno si conservas el útero.
¿Para quién es adecuada?
Las principales sociedades científicas coinciden en que, en mujeres sanas con síntomas, menores de 60 años o con menos de diez años desde la menopausia, los beneficios suelen superar a los riesgos. Cuanto antes se inicia dentro de esa «ventana de oportunidad», mejor es la relación beneficio-riesgo.
¿Y los riesgos?
- Los estrógenos por la piel (parches o geles) tienen menor riesgo de trombosis que los comprimidos.
- La combinación de estrógenos y progestágeno puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de mama con un uso prolongado; es un riesgo pequeño que depende del tipo de tratamiento, de la duración y de cada mujer, y por eso se revisa cada año.
- No está indicada, o requiere mucha cautela, si has tenido cáncer de mama, trombosis, infarto o ictus, enfermedad hepática activa o sangrados vaginales sin estudiar.
No hay una pauta única: se elige el tipo, la dosis y la vía según tus síntomas, tus antecedentes y tus preferencias, y se ajusta con el tiempo. Tengo formación específica en terapia hormonal y la valoramos siempre de forma individual. Si quieres profundizar, aquí repaso los mitos y verdades de la terapia hormonal.
Si no puedes o no quieres usar hormonas
Existen alternativas para aliviar los síntomas sin hormonas:
- Medicamentos no hormonales que reducen los sofocos, como algunos antidepresivos a dosis bajas, la gabapentina y fármacos más recientes específicos para los sofocos, según su disponibilidad y tu perfil.
- Terapia cognitivo-conductual, que ha demostrado mejorar el impacto de los sofocos y del insomnio.
- Hábitos de vida: ejercicio, control del peso, evitar el alcohol, el tabaco y las comidas muy picantes, y ropa por capas.
- Para la sequedad y las molestias íntimas, hidratantes, lubricantes y otros tratamientos locales que no son estrógenos. Lo explico en sequedad vaginal y salud íntima en la menopausia.
Los suplementos de venta libre (isoflavonas, cohosh negro y similares) tienen, en general, una eficacia modesta y variable, y no están exentos de interacciones: conviene comentarlos antes de tomarlos.
Salud ósea y cardiovascular en la menopausia
La caída de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea en los primeros años tras la menopausia y cambia el perfil de riesgo cardiovascular: sube el colesterol LDL, la tensión arterial y la grasa abdominal. Por eso esta etapa es el mejor momento para hacer prevención:
- Hueso: ejercicio de fuerza e impacto moderado, calcio suficiente (mejor desde la dieta), vitamina D, no fumar y, según tus factores de riesgo, una densitometría ósea. Si hay riesgo alto de fractura, existen tratamientos específicos.
- Corazón: control periódico de la tensión, el colesterol y la glucosa, actividad física regular, dieta mediterránea y peso saludable. La terapia hormonal no se usa para prevenir enfermedades del corazón.
- Cribados: mantener al día la citología o el test de VPH y las mamografías según tu edad.
Libido, relaciones y salud íntima
El deseo sexual en la menopausia depende de muchos factores: las hormonas, el sueño, el ánimo, la relación y, muy a menudo, el dolor. Cuando las relaciones duelen por la sequedad, es normal que el deseo baje, y tratar la sequedad suele mejorarlo. Si aun así el deseo sigue bajo y te preocupa, lo valoramos con calma, sin tabúes, porque tiene opciones: lo cuento en deseo sexual en la menopausia.
Los síntomas genitourinarios son los que menos mejoran con el tiempo y los que más se callan. Tienen tratamiento, desde hidratantes y estrógenos locales hasta técnicas de ginecología regenerativa como el láser CO₂ ginecológico o la radiofrecuencia íntima, que se plantean después de valorar cada caso. Si además tienes pérdidas de orina, puede interesarte el artículo sobre la incontinencia urinaria leve.
Consulta de menopausia en Alicante y Sant Joan d’Alacant
La menopausia es una de las áreas a las que más me dedico: tengo formación específica en terapia hormonal y soy miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Paso consulta en Mouma Clinic, en Sant Joan d’Alacant (San Juan de Alicante), a pocos minutos de Alicante ciudad, y atiendo a pacientes de la Playa de San Juan, El Campello, Mutxamel y San Vicente del Raspeig.
En la primera visita dedicamos tiempo a escuchar cómo estás, repasar tus antecedentes y valorar juntas las opciones: desde cambios en el estilo de vida hasta terapia hormonal o tratamientos locales, incluido el protocolo MENOPAUSE RESTORE®. El plan se revisa en el seguimiento y se ajusta a cómo evolucionas.
Puedes ver la dirección y cómo llegar en la página de ginecóloga en Sant Joan d’Alacant. Y como una buena parte de la consulta de menopausia consiste en hablar y revisar pruebas, también puedes hacerla como consulta ginecológica online, desde casa.
¿Cuándo consultar?
- Si los sofocos, el insomnio o el ánimo afectan a tu trabajo, a tu descanso o a tu vida de pareja.
- Si tienes menos de 45 años y las reglas se han vuelto irregulares o han desaparecido.
- Si notas sequedad, dolor en las relaciones, escozor o infecciones de orina de repetición.
- Siempre que aparezca un sangrado vaginal después de un año sin regla: debe estudiarse.
