Qué es la terapia hormonal (y qué no es)
La terapia hormonal de la menopausia consiste en reponer los estrógenos que los ovarios dejan de producir, normalmente acompañados de progesterona o un progestágeno si conservas el útero, para protegerlo. Los estrógenos pueden darse en parche, gel, espray o comprimido.
Está indicada para tres cosas: los síntomas vasomotores (sofocos y sudores nocturnos), los síntomas genitourinarios (sequedad, dolor en las relaciones, molestias urinarias) y la prevención de la osteoporosis en mujeres con riesgo. No es un tratamiento «antiedad», no se usa para adelgazar y no es un anticonceptivo: en la perimenopausia, si no quieres un embarazo, hay que seguir usando un método.
De dónde viene el miedo
En 2002 se publicaron los primeros resultados del estudio WHI, un gran ensayo estadounidense que relacionó la terapia hormonal con más cáncer de mama, trombosis e infartos. La noticia hizo que miles de mujeres la dejaran de golpe y que muchos médicos dejaran de recetarla.
Con los años, el análisis más detallado de aquellos datos cambió la lectura. Las participantes tenían de media unos 63 años y llevaban más de diez desde la menopausia, es decir, empezaron la terapia mucho más tarde de lo que se hace en consulta, y tomaban un tipo concreto de estrógeno por vía oral. Hoy se sabe que la edad y los años transcurridos desde la menopausia cambian mucho el balance entre beneficios y riesgos, y que el tipo de hormona y la vía de administración también importan.
Mitos y verdades
«La terapia hormonal produce cáncer de mama»
Con matices. En mujeres sin útero que toman solo estrógenos, los estudios no han mostrado aumento del riesgo. Con estrógenos y progestágeno hay un aumento pequeño tras varios años de uso, que depende del tipo de progestágeno y de la duración y que desaparece tras suspender la terapia. Para ponerlo en contexto, el riesgo es del orden del que producen la obesidad o el consumo regular de alcohol. Por eso se valora de forma individual y se mantiene al día la mamografía.
«Provoca trombosis»
Depende de la vía. Los estrógenos por vía oral aumentan el riesgo de trombosis venosa; los estrógenos por la piel (parches, gel o espray) no lo aumentan de forma apreciable en las dosis habituales. Esa es una de las razones por las que hoy suelen preferirse, sobre todo si hay sobrepeso o factores de riesgo.
«Engorda»
No hay evidencia de que la terapia hormonal haga ganar peso. Lo que sí ocurre en la menopausia, con o sin terapia, es que la grasa tiende a acumularse en el abdomen y es más difícil mantener el músculo. Por eso el ejercicio de fuerza y la alimentación importan tanto en esta etapa.
«Hay que dejarla a los cinco años»
No existe un límite fijo. Se usa la dosis mínima eficaz durante el tiempo que aporte beneficio, y se revisa al menos una vez al año: si los síntomas han pasado, si hay cambios en tu salud y si sigue siendo la mejor opción. Hay mujeres que la necesitan unos pocos años y otras más tiempo.
«Las hormonas bioidénticas hechas a medida son más seguras»
No hay pruebas de ello. Las fórmulas magistrales «bioidénticas» a medida, con análisis de saliva, no están estandarizadas ni respaldadas por los estudios, y las sociedades científicas no las recomiendan. Lo que sí existe son preparados regulados con estradiol y progesterona micronizada, de estructura idéntica a las hormonas naturales, con dosis controladas y estudios detrás.
«Previene el infarto y el alzhéimer»
No se prescribe para eso. La terapia hormonal no está indicada para prevenir enfermedades del corazón ni la demencia. Si empieza pronto, cerca de la menopausia, no parece perjudicar al corazón, pero esa no es su función.
«Solo la necesitan las que tienen sofocos fuertes»
Tampoco. Los síntomas genitourinarios, el riesgo de osteoporosis o una menopausia precoz son motivos válidos, aunque los sofocos sean leves. En cambio, en la sequedad vaginal aislada suelen bastar los estrógenos locales, que apenas pasan a la sangre.
Qué beneficios puedes esperar
- Reducción de la frecuencia e intensidad de los sofocos y los sudores nocturnos en la gran mayoría de las mujeres.
- Mejor sueño, sobre todo cuando lo interrumpían los sudores.
- Alivio de la sequedad vaginal y del dolor en las relaciones.
- Protección frente a la pérdida de masa ósea y las fracturas.
- En algunas mujeres, mejora del ánimo y de la sensación de bienestar general.
La respuesta no es igual en todas, y a veces hay que ajustar la dosis o cambiar la vía durante las primeras semanas.
Quién no debería usarla
No está indicada, o requiere mucha cautela, en estas situaciones:
- Antecedente de cáncer de mama o de otros tumores sensibles a las hormonas.
- Antecedente de trombosis venosa, ictus o infarto de miocardio.
- Enfermedad hepática activa.
- Sangrado vaginal sin estudiar.
En estos casos hay alternativas sin hormonas, de las que hablo en la guía de menopausia y perimenopausia en Alicante. Y si tu único problema es la sequedad o el dolor en las relaciones, tienes opciones locales explicadas en sequedad vaginal y menopausia.
Cómo se empieza y cómo se sigue
- Valoración inicial: historia clínica, antecedentes familiares, tensión arterial, peso y revisión de que las pruebas de cribado, como la mamografía y la citología, estén al día.
- Elección del tratamiento: tipo de estrógeno, vía (la piel suele ser la primera opción), dosis y, si tienes útero, la progesterona o progestágeno.
- Primera revisión a los dos o tres meses: cómo te sientes, si hay efectos secundarios y si hay que ajustar algo. Es frecuente que al principio haya sangrados irregulares o tensión en las mamas, que suelen mejorar.
- Revisión anual: decidir si continuar, bajar la dosis o suspender, y repasar tus factores de riesgo.
Terapia hormonal en Alicante y Sant Joan d’Alacant
Tengo formación específica en terapia hormonal de la menopausia y soy miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). En mi consulta de Mouma Clinic, en Sant Joan d’Alacant, atiendo a mujeres de Alicante, la Playa de San Juan, El Campello, Mutxamel y San Vicente del Raspeig que quieren saber si la terapia hormonal es una opción para ellas, con información clara y sin presiones.
Si prefieres empezar hablando, puedes hacerlo en una consulta ginecológica online. Y si quieres ver cómo llegar a la consulta, tienes la página de ginecóloga en Sant Joan d’Alacant.

