Qué ocurre en la menopausia: síndrome genitourinario

Los tejidos de la vulva, la vagina, la uretra y la vejiga dependen de los estrógenos. Cuando bajan, la mucosa se vuelve más fina, seca y frágil, el pH vaginal cambia y los tejidos pierden elasticidad y riego sanguíneo. Al conjunto de síntomas vaginales, sexuales y urinarios que resulta se le llama síndrome genitourinario de la menopausia, antes conocido como atrofia vaginal.

Puede empezar ya en la perimenopausia y, sin tratamiento, tiende a mantenerse o a empeorar con los años. Es una de las consultas que más se callan, y una de las que mejor responden al tratamiento.

Síntomas

  • Sequedad, tirantez y falta de lubricación.
  • Picor, escozor o sensación de quemazón en la vulva y la vagina.
  • Dolor en las relaciones (dispareunia), pequeñas fisuras o sangrado después de ellas.
  • Disminución del deseo y miedo anticipado al dolor.
  • Urgencia al orinar, escozor al orinar, infecciones de orina de repetición y, a veces, pérdidas de orina.
  • Molestias al hacer ejercicio, al montar en bicicleta o con ropa ajustada.

No es necesario tener todos los síntomas: a veces el único aviso es que las relaciones han empezado a doler.

Diagnóstico: no todo lo que pica es sequedad

El diagnóstico se basa en tu historia y en una exploración ginecológica en la que se valora el aspecto de la mucosa, su elasticidad y su hidratación; a veces se mide el pH o se toman muestras. Es importante no automedicarse durante meses, porque síntomas parecidos pueden deberse a otras causas que se tratan de otra manera: infecciones, liquen escleroso, vulvodinia o un exceso de tensión del suelo pélvico. A veces conviven varias a la vez.

Primer escalón: hidratantes y lubricantes

Son el punto de partida y a menudo bastan en los casos leves:

  • Los hidratantes vaginales se aplican de forma regular, varias veces por semana, aunque no tengas relaciones, y mejoran la hidratación de la mucosa de forma sostenida. Los de ácido hialurónico son una buena opción.
  • Los lubricantes se usan en el momento de las relaciones para reducir la fricción. Los de base acuosa o de silicona suelen tolerarse mejor, y conviene evitar los que llevan perfumes, sabores o efecto calor.
  • Lava la zona solo con agua o un gel suave sin perfume, y evita las duchas vaginales, las toallitas y los salvaslips diarios.

Si con esto no es suficiente, o si hay dolor o síntomas urinarios, hay que dar el siguiente paso en lugar de seguir aguantando.

Estrógenos locales: el tratamiento más eficaz

Los estrógenos vaginales a dosis bajas (cremas, óvulos o anillos) son el tratamiento con más evidencia para el síndrome genitourinario de la menopausia. Actúan directamente sobre la mucosa, restauran su grosor y su elasticidad y mejoran también los síntomas urinarios y las infecciones de repetición. La absorción al resto del cuerpo es mínima, por lo que, a diferencia de la terapia hormonal sistémica, suelen poder usarse de forma prolongada con seguimiento médico.

Existen además otras alternativas con acción local, como la prasterona vaginal (DHEA) o el ospemifeno oral. Todas requieren prescripción.

Si has tenido cáncer de mama o estás en tratamiento con inhibidores de la aromatasa, la decisión es individual y, cuando procede, se consulta con tu oncólogo o oncóloga. En estos casos se empieza siempre por las opciones sin hormonas.

Fisioterapia de suelo pélvico y trabajo del dolor

Cuando el dolor ha durado tiempo, la musculatura del suelo pélvico se contrae para protegerse y mantiene el problema aunque la mucosa mejore. En estos casos, la fisioterapia de suelo pélvico, los ejercicios de relajación y, a veces, el uso progresivo de dilatadores ayudan a romper ese círculo. Se combinan con el tratamiento de la sequedad: tratar solo uno de los dos suele quedarse a medias. Si el dolor es el síntoma principal, puedes leer sobre el dolor en las relaciones sexuales y el dolor pélvico crónico.

Ginecología regenerativa: láser CO₂, radiofrecuencia y otras opciones

Cuando los tratamientos anteriores no son suficientes, no se toleran o no están indicados —por ejemplo, tras un cáncer de mama hormonodependiente—, existen técnicas que buscan estimular la regeneración del tejido:

Los estudios muestran resultados prometedores en la sequedad, el dolor en las relaciones y los síntomas urinarios, pero la evidencia científica todavía es limitada y las sociedades científicas piden estudios a más largo plazo. Por eso no son el primer escalón ni sustituyen a los estrógenos locales cuando están indicados: se plantean como alternativa o complemento, tras una exploración y de forma individual. En consulta las combino según cada caso, por ejemplo en los protocolos SILK Intimate® y MENOPAUSE RESTORE®.

Sequedad vaginal en la menopausia: tratamiento en Alicante

En Mouma Clinic, en Sant Joan d’Alacant, atiendo a mujeres de Alicante, la Playa de San Juan, El Campello, Mutxamel y San Vicente del Raspeig que conviven con sequedad, dolor en las relaciones o molestias urinarias, muchas de ellas sin saber que tiene tratamiento.

Empezamos por una valoración completa para saber qué te ocurre y qué lo está favoreciendo. A partir de ahí te explico las opciones, con sus ventajas y sus límites, y elegimos juntas el plan: cambios sencillos en el cuidado diario, tratamiento hormonal local, fisioterapia o técnicas regenerativas, solos o combinados. Si quieres una visión global de esta etapa, tienes la guía de menopausia y perimenopausia en Alicante.

Puedes ver la dirección en ginecóloga en Sant Joan d’Alacant, o empezar con una consulta ginecológica online si prefieres no desplazarte.

¿Cuándo consultar?

Consulta si la sequedad dura más de unas semanas, si las relaciones duelen, si hay sangrado tras ellas o fuera de la regla, si notas picor intenso o lesiones en la vulva, o si tienes infecciones de orina de repetición. El sangrado vaginal después de un año sin regla debe estudiarse siempre.