Por qué aparecen los sofocos

El centro que regula la temperatura del cuerpo, en el hipotálamo, es sensible a los estrógenos. Cuando estos bajan o fluctúan, el margen de temperatura que el cuerpo tolera sin reaccionar se estrecha: una subida mínima de la temperatura interna basta para que el cerebro «dispare» la respuesta de enfriamiento, con vasodilatación, enrojecimiento y sudor. Eso es un sofoco. Cuando ocurre de noche se llaman sudores nocturnos y suelen romper el sueño.

Empiezan, a menudo, en la perimenopausia, incluso con la regla todavía presente.

¿Cuánto duran?

Varía mucho de una mujer a otra. De media duran entre siete y diez años, empezando en la perimenopausia, y en una parte de las mujeres se prolongan más allá. Las que los empiezan antes de la última regla suelen tenerlos durante más tiempo. Por eso conviene no esperar a que «pasen solos» si te están afectando al descanso, al trabajo o al ánimo.

Qué puede desencadenarlos y qué puedes hacer tú

  • Calor ambiental: vestirse por capas, usar tejidos transpirables, ventilar el dormitorio y mantenerlo fresco.
  • Alcohol, cafeína y comidas muy picantes: en muchas mujeres los empeoran; vale la pena probar a reducirlos.
  • Tabaco: se asocia a sofocos más frecuentes e intensos.
  • Peso: el sobrepeso se asocia a más sofocos, y perder peso puede reducirlos.
  • Estrés: la respiración lenta y la relajación pueden ayudar a cortar un sofoco que empieza.
  • Ejercicio regular: mejora el sueño y el ánimo y es bueno para el hueso y el corazón, aunque por sí solo no elimina los sofocos.

Estas medidas ayudan, pero a menudo no bastan cuando los sofocos son frecuentes. No hay que sentir que se «falla» por necesitar tratamiento.

Tratamientos que funcionan

Terapia hormonal

Es el tratamiento más eficaz: reduce de forma importante la frecuencia y la intensidad de los sofocos en la gran mayoría de las mujeres. Está indicada, en mujeres sanas con síntomas, sobre todo antes de los 60 años o en los diez primeros años desde la menopausia, y se decide siempre de forma individual. Lo explico en terapia hormonal: mitos, riesgos y a quién le sirve.

Tratamientos sin hormonas

Para las mujeres que no pueden o no quieren usar hormonas, por ejemplo tras un cáncer de mama, existen opciones:

  • Algunos antidepresivos a dosis bajas (por ejemplo, venlafaxina o paroxetina), que reducen los sofocos aunque no haya depresión. Hay interacciones con ciertos tratamientos oncológicos, por lo que la elección debe supervisarla un médico.
  • La gabapentina, útil sobre todo para los sudores nocturnos.
  • Fármacos más recientes, específicos para los sofocos, que actúan sobre las neuronas que regulan la temperatura. Su disponibilidad y su indicación dependen de cada caso.
  • La terapia cognitivo-conductual y la hipnosis clínica, que no eliminan el sofoco pero reducen cuánto molesta y mejoran el sueño.

Los suplementos de venta libre (isoflavonas, cohosh negro y similares) han mostrado una eficacia modesta y variable en los estudios, y pueden tener interacciones: conviene comentarlos antes de tomarlos.

Cuándo conviene estudiar otras causas

No todos los sofocos son de la menopausia. Consulta si aparecen a edades tempranas, si se acompañan de pérdida de peso, fiebre, palpitaciones o temblor, o si empezaron tras un cambio de medicación. Algunas alteraciones del tiroides, infecciones, ciertos fármacos y otras enfermedades pueden dar síntomas parecidos y tienen un tratamiento diferente.

Sofocos y menopausia: consulta en Alicante

En mi consulta de Mouma Clinic, en Sant Joan d’Alacant, atiendo a mujeres de Alicante, la Playa de San Juan, El Campello, Mutxamel y San Vicente del Raspeig que no duermen o no se encuentran bien por los sofocos. Tengo formación específica en terapia hormonal y soy miembro de la AEEM.

En la primera visita valoramos cuánto te afectan, tus antecedentes y tus preferencias, y elegimos juntas: desde cambios de hábitos hasta terapia hormonal o alternativas sin hormonas. Tienes una visión global en la guía de menopausia y perimenopausia en Alicante, y si prefieres empezar sin desplazarte, puedes hacerlo en una consulta ginecológica online.